admin  Oct.15.2016 0 Comments
pastor Silvio Tellez
Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo. (Apo 3:12)

Esta carta fue revelada a Juan y es dirigida a las 7 iglesias de Asia, cada una contienen la corrección de Dios para estas iglesias, son una representación de lo que se está viviendo en estos días, es importante que entienda que la biblia está llena de promesas y que Dios nos predestino a todos para que fuéramos salvos, esa es la promesa de Dios.

Como podemos entonces ser condenados? Si todos somos salvos por fe, es algo sencillo de responder, y es que hay condiciones. Si aceptas a Cristo eres salvo, si no lo aceptas, ya estas condenado. En esta carta dice “el que venciere”, no es para todos, es para el que vence. Es como si le regalaran una casa, si usted no la cuida se destruye, pero en eso no tiene que ver el que se la regalo, él se la dio en buenas condiciones. Así Dios le regalo la salvación ya Dios le dio todo, ya le acondiciono su vida, ya envió a su hijo para deshacer toda obra del diablo, ya le dio la promesas, están allí, es si Ud. quiere creer en las promesas, si quiere creer en el camino verdadero de Dios, que es sano, si quiere creer que es salvo, es si usted quiere creer.

Dios no se agrada de los incrédulos, se agrada de los que le creen. Vivamos bajo las promesas de Cristo Jesús, somos más que vencedores en Cristo Jesús por fe, vencemos al mundo por fe, eso es lo que dice la carta de Juan, que somos vencedores por fe, vencemos el pecado por fe, vencemos al diablo por la fe en Jesucristo, hijo de Dios, dice “al que venciere yo le haré columna del templo de Dios. No podemos ser columnas si no vencemos, si se rompe una columna se cae, una columna es la que sostiene una parte del edificio y está hablando del templo. Para ser parte del templo tiene que primero ser un vencedor, por eso es que necesitamos pelear la buena batalla de la fe, por eso tenemos que vencer al maligno, al mundo, a la carne, los enemigos, y para vencerlos tengo que tener las armas de Dios, la fuerza de Dios, revestimiento de Dios, las cualidades necesarias. No sé si tú quieres ser columna, pero para serla tienes que pelear la buena batalla.

Dios le ha regalado las bendiciones, todo lo necesario, por la gracia de Dios tiene el cielo abierto, por la gracia de Dios usted es salvo, por esa gracia usted es santo, un hijo de Dios, es un regalo de Dios, pero se le presentan batallas, guerras, luchas, se le presentan a su vida y es allí donde usted tiene que tomar las decisiones, si lo deja entrara a su cabeza, a su corazón, a su vida.

Todos tenemos luchas, pero somos más que vencedores en Cristo Jesús, tú tienes que pelear esas luchas, sigue diciendo “y escribiré el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, En todas estas cartas dice “el que tenga oídos que oiga”, cuando se tiene una relación con una persona, esa persona conoce la voz de la otra, por eso hay expresiones en la biblia que son muy importantes y que deben llamarnos atención en la lectura.

Todos tenemos oídos pero no todos escuchamos la voz del Espíritu, porque no la conocemos, Hay gente que dice que le sirve a Dios y tiene el Espíritu de Dios, pero todavía no ha afinado el oído para escuchar la voz, porque su relación es lejana , su relación con el Espíritu de Dios está muy lejos y no entiende cuando Dios le está hablando, no es dirigido por Dios, no sabe quién le está hablando, si es Dios, si es el Diablo, entonces Dios tiene que decirte: el que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu de Dios habla”. El guía del cristiano, el consolador del cristiano, el Espíritu de verdad.

Cuantos estamos siendo guiados por el Espíritu? Cuantos estamos relacionados con él, cuantos sabemos cuándo es Dios el que nos habla. Y sigue diciendo “he aquí el amen”, el testigo fiel, el verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto”, está hablando de Jesucristo, los que conocemos a Dios, no podemos perder esta identificación.

Cuando habla del cuerpo de Cristo, cuando una persona esta tibia está diciendo que no está definida, no está en el mundo ni está en las cosas de Dios, no tiene una fe sólida, aunque conoce a Cristo no está decidido a practicar lo que Dios le dice, aunque invoque el nombre de Jesús, sus hechos lo niegan, una persona tibia es una persona indiferente a la presencia de Dios, ha perdido el interés completo para vivir en santidad con Dios.

Hay gente helada, tibia, y otra que en la iglesia tira llama de fuego, pero cuando viene la prueba no están. En su casa están secos y vacíos, hablan solo de la carne, hablan del mundo y de la carne, están lejos de la presencia de Dios, aunque están dentro de la iglesia es fuego que echan. El que tiene a Dios no puede vivir una vida vacía, apática, yo le recomiendo que esté atento a lo que está sucediendo en estos últimos días.

Todo se está acomodando, estoy dando estos mensajes para que usted despierte, que disfrute lo de la vida espiritual, que no viva una vida mediocre, la biblia dice que tienes que tener una vida más profunda con Dios, con la presencia del Espíritu santos, se está acercando algo grande, algo terrible y la iglesia sigue durmiendo, no se activa, la iglesia tiene que estar vida, pregonando, tiene que decir que Dios es real .

El que esta tibio no disfruta la alabanza, no disfruta que Dios se está moviendo, Dios quiere que cambie, que se arrepienta, quiere activar tu vida, llenarla, Si tu no mueres no puedes tener vida eterna, Dios nos está diciendo que tenemos que crucificarnos juntamente con Cristo, salir de una vida mundana, todas mis deseos y pasiones tienen que morir, hay que morir para poder resucitar. Muchos no lo logramos porque no morimos. Hay que morir al pecado.

Muertos con cristo Jesús, resucitados juntamente con él, con un cuerpo glorificado, a una nueva vida. Hay gente que no ha muerto todavía se le sale el viejo hombre, por eso es que no puede experimentar lo de Dios, hay algo que tiene que morir en su ego y entregarse al Dios todo poderoso, Sigue diciendo ”pero cuanto eres tibio" métase en el fuego del Espíritu, esa es la solución, hay que meterse en la candela de Dios, hay que traer leña y meterle leña, mas oración, más presencia de Dios, mas clamor, mas quebrantamiento, mas humillación, métale mas. Hay que humillarse delante del Señor.

Pastor Silvio Tellez

Transcrito por Zulma Castro

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